Hace tiempo que quería compartir mi canción de cabecera.. y va ser hoy, ahora, y en mi versión preferida. Y es que, ¡Hoy puede ser un gran día, leches!

reIrene

 

Pues sí, pues sí, casi un año después volvemos a reponer la obra de Buero Vallejo “Irene o el tesoro“. Será los dos próximos fines de semana (24, 25 y 31 de octubre y 1 de noviembre, sábados a las 20.00 y domingos a las 19.00), en el Centro Sociocultural Mariano Muñoz de Usera (C/ Cristo de la Victoria esquina C/Cristo de la Vega, y Amén).

 Como sabéis los que ya habéis venido más veces por allí, las cervecitas que nos podemos tomar luego recompensan el desplazamiento, y eso sin contar con la obra, que no es por nada pero a mi me gusta un rato, y esta vez lo puedo decir porque tengo un papelín pequeño y peculiar.

 Así que ya sabéis, si podéis y os apetece, volvemos a vernos, y esta vez con la excusa del teatro, no se me ocurre otra mejor…

 Si queréis más información sobre la obra  o sobre cómo llegar hasta el Centro Cultural podéis pinchar el blog de Teatra teatrae:

http://www.teatrateatrae.blogspot.com/

 

Se supone que es lo normal por estas fechas, y como es normal, por todas partes vemos pañuelos, oímos toses y esquivamos estornudos de estas o de aquellas gripes. Yo hoy ando febril, y no sé si tengo fiebre.

Febril por debilidad, febril por una cabeza que hoy ya da muestras de andar un poco cansada de tantas esperas e incertidumbres y que, cuando por fin parece que está a punto de enfrentarse al final de un tortuoso camino, reclama su atención por el esfuerzo mantenido.

Creo que tras recibir unos pocos mimos, en realidad sólo quiere coger fuerzas. Cargarse de energía para afrontar nuevos desafíos, aventuras únicas con las que tanto ha y hemos soñado. Sabe que una difícil nueva etapa puede estar a punto de empezar, y lo quiere disfrutar, y yo con ella.

Casi que me alegro de la tos, de la flojera y de los mocos. Hoy me ha dado por pensar que todo lo que hay dentro de mi anda con su particular celebración por haber ido superando momentos difíciles. Y me alegro de sentirlo así. Febril, y con qué ganas de hacerlo bien.

 Achís!!

es viernes, no es muy tarde, y no sé muy bien por qué, pero no quiero sacarme esta canción de la cabeza.

Descontextualizar resulta en ocasiones imposible, cuando no imprudente, y a pesar de ello, en medio de lo oscuro, puede llegar a disfrutarse de atisbos de luz que atraviesan nuestras particulares bóvedas de origen gnóstico (prof. Sahuquillo dixit).

Ayer escuché un cuento, algunas citas y una preciosa historia capaz de iluminar las tinieblas de quien la quiera escuchar.

Una madre y su hija caminaban de la mano en alguna dirección. La tensión y las prisas maternas, reflejo de un mal día cualquiera, se transmitían de una a otra a través de unas manos que, firmemente agarradas, las mantenían unidas entre el gentío.

La rígida expresión del rostro de la madre terminó por cruzarse con los negros y vivos ojos de la pequeña, quien ya a punto de cumplir los seis, aprovechó la detención provocada por un semáforo cerrado para, sin dejar de apretar su mano contra la de su madre, preguntar inquieta: ¿qué te pasa mamá?.

Nada hija, sólo que tengo problemas, contestó con cariño la madre.

Y, ¿qué son los problemas?, replicó curiosa la niña.

La luz pasó a ser verde, caminaron de nuevo, cruzaron la calle y siguieron su camino. Un camino que para aquella madre nunca volvió a ser igual.

Así que gracias a la presentación del nuevo libro de mi amiga Elia, Tútume, hoy me digo con más fuerza que ayer, ¿qué son los problemas?.

Gracias.

 

Todavía hay quien dice que ya pasó el tiempo de las ideologías. Que izquierdas y derechas dejaron de existir y que las alternativas con las que nos encontramos a diario únicamente son la representación de oportunismos y posiciones relativas.

Ni que decir tiene que no comparto para nada esa interesada y simplista lectura de la realidad.  Y como con todo, las situaciones complicadas como la que hoy por hoy vivimos en nuestro país, también ayudan a traer luz sobre lo recurrentemente se trata de ocultar.

El planteamiento de soluciones resulta ante la adversidad más necesario que nunca. La colaboración y la lealtad institucional. La defensa de los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses partidistas tendría que ser más que un ejemplo del patriotismo que algunos dicen tener por bandera. Y en su lugar, todos vemos lo que día a día pasa en nuestro país.

La respuesta del ejecutivo ante el enorme desafío económico se encuentra anclada en los principios ideológicos que sustentan el socialismo: la garantía de las prestaciones sociales para los que más sufren los efectos de una crisis de la que no son para nada responsables. El incremento de las pensiones y del salario mínimo interprofesional, la extensión de las prestaciones por desempleo, las ayudas por natalidad o el permiso de paternidad, son algunas de las muchas medidas que no sólo deben ser mantenidas sino incluso reforzadas y en algunos casos redirigidas por el Gobierno del Estado.

Todo ello supone sin duda un incremento del gasto público en una etapa  en la que la reducción de actividad significa la disminución de los ingresos.  Y si  la definición de objetivos sociales ya tenía un marcado carácter ideológico, tanto o más sucede con la determinación del camino para conseguirlos.

La combinación del incremento de deuda pública con la subida de los llamados impuestos directos supone la herramienta adecuada para responder a una situación coyuntural avanzando simultaneamente en la cimentación de los servicios públicos, con base al carácter redistributivo de impuestos correctamente diseñados.

El incremento de la deuda es asumible y corregible en el medio plazo. El aumento impositivo es deseable y necesario si creemos en los servicios universales y queremos garantizar su calidad. Sin duda es un posicionamiento progresista el dar respuesta, el buscar soluciones. Y para mi, sin ninguna duda, es socialista, es de izquierdas, incrementar los recursos del Estado para poder demandar de él los mejores servicios.

El desmantelamiento de lo público, de lo que garantiza los derechos de todos, en especial de los que más lo necesitan, es una cosa bien distinta que conocemos a la perfección en la Comunidad de Madrid. Afortunadamente, el Gobierno de España tiene una postura diametralmente opuesta a la de Aguirre y, afortunadamente, el timón lo lleva un Presidente que sí cree en la ideología, y que por encima de ello, cree en los derechos de los que peor lo pasan y en las obligaciones del resto para con ellos.

En lejanos bosques, hace sólo unos pocos días, un enorme oso me sorprendió mientras paseaba distraído. Se quedó parado justo delante mía, tan sorprendido como yo del repentino encuentro, y es que no nos conocíamos.

Yo, obediente, cumplí con los protocolos que con perseverancia nos habían inculcado para semejantes ocasiones. Rehusé el contacto visual, agité los brazos y vociferé. Ante todo, que el estupefacto plantígrado tuviese claro que en frente tenía a todo un ser humano, más o menos, y no a una presilla cualquiera.

Y ahí estaba yo, cual molino chillón en medio de la nada, cuando noto que, curioso, el animal se acerca hacia mi. Trato de recordar la siguiente instrucción para estos casos, y rápidamente me viene a la cabeza que había dos opciones. Si consideras que al acercarse el oso, su actitud es defensiva,  play kill; o bien, si consideras que es depredativa, entonces don´t play kill.

Como la segunda opción tampoco me daba muchas más alternativas y considerando que, aunque experimentado zoologo, no me veía como para psicoanalizar al cada vez más cercano animal, me eché al suelo, estiré los brazos y aguanté la respiración. De Oscar estaba yo allí  improvisando mi papel de muerto, lástima de académicos cercanos, cuando de repente sentí su aliento en la nuca y después junto a la oreja. Fué entonces cuando le oí decir con voz grave: “ Si lo que quieres es que haya movimiento, ¡muévete!”.  

Y aquí estamos, de nuevo en movimiento.

McBETH1

Y por fin estrenamos!!!! tras más de una año de avatares diversos por fin llega el estreno de nuestro McBeth. Las representaciones serán el jueves 18 y el viernes 19 a las 20.00 en la Escuela de Ingenieros Industriales (José Gutierrez Abascal 2, metro N.Ministerios o Gregorio Marañón)

Allí nos vemos!!!!

Pinchando aquí tendréis más información sobre el montaje, es la dirección del blog de un compañero de reparto más inspirado que yo.

Una señora que rememoraba sus vivencias en el reinado de Alfonso XIII me dijo ayer que había estado hablando con un chico de izquierdas, y que le había parecido una buena persona. Fue segundos antes de asustarse pensando en que yo pudiera ser comunista, y poco después de decirme que pensaba que a esos a los que iba a votar les faltaba mirar de frente el asunto del aborto. Espero que esté bien y haya pasado una buena noche.

Un señor entró a votar con una pinza de tender en la nariz. Llegó hasta su mesa, lástima que no fuera la mía, dijo algunas palabras ininteligibles en la distancia, depositó su voto, se quitó la pinza y se perdió tranquilamente entre la católica y disciplinada multitud.

Un poco más cerca de mi, todo un señor con su traje y su corbata, su bigotito blanco y su escapulario azul del cuello guardado en el bolsillo de la chaqueta increpó a una chica sudamericana que trataba de ayudar a un anciano que quería votar en rojo.  ¡Sí señora, soy interventor! le espetó a la estupefacta muchacha, ¡y a usted qué le importa de qué partido!, le vociferó a un palmo de la nariz antes de hacer mutis con un glorioso y democrático, ¡venís a pudrir España, joder!.

Gran corrección en mis prejuicios la que sufrí ayer. Tras ver desfilar a más de 500 votantes no pensaba poder rescatar de la urna más de una veintena de votos. Craso error. La cosa estuvo incluso disputada y la candidatura socialista casi alcanza las 200 papeletas. Me alegro doblemente.

cuando por su lado pasa la niña con la que soñó anoche y que se va,

cuando no deja las espadas en el aire y las hace chocar una vez más,

cuando descubre asustado que se encuentra un poco solo y que no sabe a dónde irá. 

Un corazón que se acelera, porque presiente que va despacio, y se quiere acelerar.

Late, late, late corazón,

de tres en tres, o de dos en dos. 

Sólo tú marcas el ritmo,

sólo tú  llevas razón.

Late, late, late corazón,

sigue descubriendo el día,

en la noche eres guasón. 

Late, late, hazlo a tu gusto, 

silba tranquilo la canción,

y cuando pares, buen amigo,

ayúdame a decir adiós.