Todavía hay quien dice que ya pasó el tiempo de las ideologías. Que izquierdas y derechas dejaron de existir y que las alternativas con las que nos encontramos a diario únicamente son la representación de oportunismos y posiciones relativas.
Ni que decir tiene que no comparto para nada esa interesada y simplista lectura de la realidad. Y como con todo, las situaciones complicadas como la que hoy por hoy vivimos en nuestro país, también ayudan a traer luz sobre lo recurrentemente se trata de ocultar.
El planteamiento de soluciones resulta ante la adversidad más necesario que nunca. La colaboración y la lealtad institucional. La defensa de los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses partidistas tendría que ser más que un ejemplo del patriotismo que algunos dicen tener por bandera. Y en su lugar, todos vemos lo que día a día pasa en nuestro país.
La respuesta del ejecutivo ante el enorme desafío económico se encuentra anclada en los principios ideológicos que sustentan el socialismo: la garantía de las prestaciones sociales para los que más sufren los efectos de una crisis de la que no son para nada responsables. El incremento de las pensiones y del salario mínimo interprofesional, la extensión de las prestaciones por desempleo, las ayudas por natalidad o el permiso de paternidad, son algunas de las muchas medidas que no sólo deben ser mantenidas sino incluso reforzadas y en algunos casos redirigidas por el Gobierno del Estado.
Todo ello supone sin duda un incremento del gasto público en una etapa en la que la reducción de actividad significa la disminución de los ingresos. Y si la definición de objetivos sociales ya tenía un marcado carácter ideológico, tanto o más sucede con la determinación del camino para conseguirlos.
La combinación del incremento de deuda pública con la subida de los llamados impuestos directos supone la herramienta adecuada para responder a una situación coyuntural avanzando simultaneamente en la cimentación de los servicios públicos, con base al carácter redistributivo de impuestos correctamente diseñados.
El incremento de la deuda es asumible y corregible en el medio plazo. El aumento impositivo es deseable y necesario si creemos en los servicios universales y queremos garantizar su calidad. Sin duda es un posicionamiento progresista el dar respuesta, el buscar soluciones. Y para mi, sin ninguna duda, es socialista, es de izquierdas, incrementar los recursos del Estado para poder demandar de él los mejores servicios.
El desmantelamiento de lo público, de lo que garantiza los derechos de todos, en especial de los que más lo necesitan, es una cosa bien distinta que conocemos a la perfección en la Comunidad de Madrid. Afortunadamente, el Gobierno de España tiene una postura diametralmente opuesta a la de Aguirre y, afortunadamente, el timón lo lleva un Presidente que sí cree en la ideología, y que por encima de ello, cree en los derechos de los que peor lo pasan y en las obligaciones del resto para con ellos.

1 comment
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7 Septiembre 2009 a 3:07 pm
Danilac
Y no olvidemos la gripe A, la mejor de las cortinas de humo.
Ay! ¡Ese enlace a Matadero Tr3s lo vas a tener que quitar pronto! Pregúntale a nuestra matadera, pregúnta…
Te mando un abrazo socialista. Estoy muy de acuerdo con lo que dices.