Descontextualizar resulta en ocasiones imposible, cuando no imprudente, y a pesar de ello, en medio de lo oscuro, puede llegar a disfrutarse de atisbos de luz que atraviesan nuestras particulares bóvedas de origen gnóstico (prof. Sahuquillo dixit).
Ayer escuché un cuento, algunas citas y una preciosa historia capaz de iluminar las tinieblas de quien la quiera escuchar.
Una madre y su hija caminaban de la mano en alguna dirección. La tensión y las prisas maternas, reflejo de un mal día cualquiera, se transmitían de una a otra a través de unas manos que, firmemente agarradas, las mantenían unidas entre el gentío.
La rígida expresión del rostro de la madre terminó por cruzarse con los negros y vivos ojos de la pequeña, quien ya a punto de cumplir los seis, aprovechó la detención provocada por un semáforo cerrado para, sin dejar de apretar su mano contra la de su madre, preguntar inquieta: ¿qué te pasa mamá?.
Nada hija, sólo que tengo problemas, contestó con cariño la madre.
Y, ¿qué son los problemas?, replicó curiosa la niña.
La luz pasó a ser verde, caminaron de nuevo, cruzaron la calle y siguieron su camino. Un camino que para aquella madre nunca volvió a ser igual.
Así que gracias a la presentación del nuevo libro de mi amiga Elia, Tútume, hoy me digo con más fuerza que ayer, ¿qué son los problemas?.
Gracias.

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo