Aun con retraso, publico en el blog el artículo que escribí hace unas semanas.  El fondo sigue estando igual de vigente y la gravedad del asunto y la falta de respuestas siguen incrementándose en paralelo.

Aire irrespirable, insoportable dejadez.

Ana Botella, responsable del Área de Medio Ambiente y primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Madrid, ha logrado volver a poner de manifiesto cuáles son las consecuencias de la aplicación de los principios en los que se instala la acción, o inacción política, del Partido Popular.

 Son ya por todos conocidos los fundamentos de la labor de oposición de Mariano Rajoy. Alternar la puesta de palos en toda rueda que pueda atisbar algún tipo de recuperación con el merecido reposo posterior, plácido, tan sólo levemente alterado por el esfuerzo de mantener los dedos cruzados para que nada mejore.

 Convención sevillana mediante, acaba de quedar más que demostrado que esta manera de “enfrentarse” a la política, sin el menor grado de responsabilidad hacia nada que no sean los propios intereses, no es algo puntual en el Presidente del PP, ni siquiera es algo que responda a una estrategia coyuntural planificada para la legislatura. Resulta por el contrario ser algo bien extendido a lo largo y ancho del Partido Popular, una seña de identidad del conservadurismo extremo, no sólo allí donde se es oposición, sino también donde se debieran ejercer responsabilidades de gobierno; pero es que parece que esto de las responsabilidades es algo que a algunos les quema, lo que resulta de especial gravedad cuando la parálisis gubernativa pasa a traducirse en graves consecuencias sobre la salud de los ciudadanos.

 Y es que al fin, a pesar de haber estado jugando al escondite con las estaciones medidoras de la ciudad, ha quedado confirmado el nivel de toxicidad que ha alcanzado el aire de Madrid. La concentración de NO2 y de partículas en suspensión en 2010 ha superado de largo los límites establecidos por la Unión Europea, nuestro aire es irrespirable y diez años de despreocupación sobre el mismo, exceptuado por el traslado de las referidas estaciones allá donde mejor se pudieran camuflar sus resultados, han tenido como colofón el anuncio de una gran solución: la solicitud de una moratoria a la Unión Europea para el cumplimiento de los requisitos establecidos en materia de contaminación atmosférica. Esta ha sido la ambiciosa y única  respuesta que ha dado la señora Botella, quien aspira a convertirse en Alcaldesa (de segundas) como premio a la dejadez absoluta en el ejercicio de sus  responsabilidades.

 ¿Una moratoria es la única solución que puede aportar?, ¿más tiempo?, ¿para qué?. Demostrada ha quedado la capacidad popular para buscar soluciones, el nulo empeño en desarrollar las zonas de bajas emisiones, las redistribuciones en los flujos de tráfico ante picos en las concentraciones o la limitación de acceso según las características de los vehículos. ¿Transporte público? Cada año más caro y consecuentemente menos utilizado. Sumatorio de contra-incentivos para la movilidad sostenible. ¿Moratoria?, ¿para más de lo mismo? No gracias. Madrid necesita soluciones, y las necesita ya.

 Los madrileños demandamos que se coja el toro por los cuernos. Necesitamos respuestas efectivas y valentía para aplicarlas. La salud pública requiere de la máxima determinación.

 Desafortunadamente, ya conocemos la capacidad y el interés del partido de Botella, Gallardón, Aguirre y Rajoy por implicarse a favor del bien común, su demostrada audacia a la hora de arrimar el hombro. Los madrileños, y el conjunto de  los españoles, necesitamos mucho más que ambición de poltrona, necesitamos compromiso y responsabilidad, necesitamos acción y reformas. Afortunadamente, dentro de unos meses tendremos ocasión de reclamarlo en las urnas.”

Carta al director publicada en Público el 29 de enero como extracto realizado por el periódico del artículo anterior:

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