En tiempos en los que la pestilencia, tanto dentro como fuera, parecía ya una fuerza imparable, la sentencia emitida anoche por el Tribunal Constitucional nos permite volver a respirar, y lo posibilita doblemente.
En primer lugar, se pone de relieve la validez del sistema democrático, no por el contenido de la sentencia en sí, sino por la propia emisión de la misma, superando las inmensas e incalificables presiones de aquellos a los que sólo les sirve la democracia si valida sus tesis y premia sus intereses. El magnífico blog de José María Izquierdo da buena cuenta de ello cada día.
El segundo motivo de satisfacción es el enorme paso hacia la normalización democrática de Euskadi que el sentido de la sentencia supone. El Tribunal no encuentra vínculos entre Bildu y los terroristas, el compromiso de los primeros con la paz le parece al Constitucional merecedor de confianza, y la más que exigente Ley de Partidos no encuentra resquicios para echar atrás al que ahora sí puede considerarse como un partido político plenamente democrático. El garante que nosotros mismos nos hemos dado avala la legalidad de esas candidaturas, respetémoslo.
Es una buena noticia que nazca una alternativa que se aferre a la paz y que desde ese punto de partida tenga las legítimas aspiraciones políticas que quiera tener. Los ciudadanos vascos tienen, ahora sí, un abanico completo en el que poder elegir, un abanico en el que todas las opciones rechazan de plano la violencia.
Es el tiempo de consolidar la palabra como la única herramienta válida, es el tiempo arrimar el hombro en favor de una democracia auténtica, es tiempo para volver a respirar…y ojalá dure.

5 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
6 mayo 2011 a 5:50 pm
Javierfa
Estoy contigo Fran (y que sepas que sigo tu blog desde hace poco).
Para mí, esta sentencia es una buena noticia para lo poquito que nos queda de democracia. Ya sabes que yo soy más… digamos… del lado de fuera.
Un abrazo!!
7 mayo 2011 a 10:13 am
anónimo
Los votos emitidos en el Constitucional constatan el momento actual. ¿La democracia en juego? Esta vez el resultado es favorable y da un respiro a los que luchamos por ella.
¡Qué tirad las armas de una vez! Deben mover ficha para terminar la partida.
11 mayo 2011 a 9:42 am
aaa
Habría que preguntarse si una justicia tan interpretable como la que tenemos, el resultado habla por sí solo (6-5), es realmente justicia o unos dados dejados en manos de humanos, siendo bien pensado y optimista, espero que se aprecie la ironía.
11 mayo 2011 a 11:40 am
Fran Martín Aguirre
afortunadamente la justica tiene su origen, su desarrollo y su fin en los humanos, y no en ningún otro tipo de fuente de revelación divina…
11 mayo 2011 a 8:28 pm
aaa
No cuestionaba su origen. Sino su objetividad y subjetividad, no en todo aquello que tiene su origen, desarrollo y fin en el hombre, tiene por qué prevalecer la subjetividad. El origen lo podríamos discutir en términos cualitativos y cuantitativos, humanamente no divinamente.