Desde que recuerdo he escuchado la misma cantinela en boca de mucha gente. Desde que recuerdo la respuesta que muchos me daban si yo expresaba mi interés por la política era la misma. Desde que recuerdo, para muchos de los que he conocido el sistema es una basura, los partidos son todos iguales y los políticos son unos inútiles, o unos ladrones, o las dos cosas a la vez.

Mi respuesta tampoco variaba demasiado: criticar es lo más sencillo, y salirse del tópico requiere de esfuerzos que muchos prefieren reservar para otros asuntos que consideran más importantes. Una respuesta simplista para criticar el simplismo.

Dejando la pelota en el tejado de los que con decir que todo va mal están más tranquilos, yo también me quedaba más tranquilo.

Las concentraciones surgidas a partir de las manifestaciones del pasado domingo, el denominado movimiento 15-M, ha significado un paso adelante de parte de los que miraban los toros desde la barrera. Unos han llegado al burladero mientras otros siguen somnolientos en el tendido de sombra, con abono heredado o afanado.

Al igual que hace unas semanas, y a pesar de las muchas diferencias evidentes, me alegraba de que Bildu entrase a participar del meollo democrático, también me alegro hoy de que parte de aquellos que fundamentaban su participación ciudadana en el deporte del poner a parir, cierto es que desde diferentes niveles, hoy tomen una posición proactiva dentro del sistema democrático.

Ni la sociedad ni la juventud están representadas en su totalidad por la gente de Sol, pero sí una parte de ellas. Desconozco cual es el detonante concreto para que esto suceda hoy, pudo haber pasado en cualquier otro momento, pero en cualquier caso, bienvenido sea.

Entrando en el que parece que es el fondo de la reivindicación, democracia real ya, pongo por delante mi punto de partida. Afortunadamente hoy, los ciudadanos de nuestro país vivimos en el marco de un sistema de libertades en el que las normas que rigen todo son producto de nuestros propios acuerdos, alcanzados a través de sistemas representativos también ampliamente avalados por los ciudadanos.

Lo único que quiero decir con esto, y no es poco, es que utilizando las reglas que nosotros mismos nos hemos dado, todo, y digo todo, es replanteable y reconducible. Sólo exige de algo, de la participación.

Si creemos que un Gobierno nos falla, se le puede echar. Si creemos que ningún partido nos representa, se pueden crear alternativas. Si no nos gusta el funcionamiento interno de un determinado partido, o no se le vota, o se trata de cambiarlo desde dentro si es el tuyo, o se crea otro partido. Si lo que crees es que el conjunto del sistema está podrido porque los intereses económicos  favorecen la perpetuación de un determinado régimen, pues a tomar partido para que eso cambie. Si crees que sólo se acuerdan de ti para pedir el voto, contribuye a modificar las reglas del juego.

La participación es la clave. Pero la participación requiere de voluntad, requiere de esfuerzo, requiere de ideas. No basta con estar sentado criticando por considerar que tus problemas son responsabilidad de otros. Esto es una empresa compartida.

Si las movilizaciones de estos días sirven para implicar activamente a los participantes, si promueven una reflexión colectiva sobre el funcionamiento del sistema y las responsabilidades de cada uno, entonces, a mi juicio, habrán sido un gran éxito.

El próximo domingo tenemos ante nosotros la oportunidad de expresarnos en las urnas. Pero el lunes la cosa continúa, y existe la posibilidad de encauzar las demandas a través de la política, de los partidos políticos, de los que ya existen y de los que estén por venir.

Ayer me sentí decepcionado cuando tras escuchar que en Sol se estaban organizando Comisiones, comprobé que “sólo” se trataba de asuntos logísticos. Seguramente fui muy iluso pretendiendo que las cosas progresasen tan deprisa. Cuando la gente se une, para lo que sea, únicamente desde la crítica, la heterogeneidad del personal que ha podido acabar allí hace que construir y acordar alternativas, definir soluciones compartidas, sea una tarea difícil.

Desde aquí sólo puedo animar a seguir con la movilización, no sólo con la física, sino también con la política e intelectual. La reflexión individual es fundamental, los comportamientos meramente grupales o el abastecimiento informativo únicamente a partir de terceros son trampas en el camino. Yo ayer traté de evitarlas acercándome a Sol a ver, a escuchar, a sentir…tratando de hacerme mi propia composición de lugar. Pretendo seguir haciéndolo.

El domingo votaré, y votaré socialista. Seguiré pensando que muchas cosas tiene que cambiar, y trataré de trabajar para ello. Las trampas del camino, habrá que intentar evitarlas. Ojos y oídos abiertos.

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