Si discutimos sobre si es más importante hacer lo que mejor le venga a España o hacer lo que mejor le pueda venir al Partido, sin duda, elijo lo primero, porque en el fondo también implica lo segundo. Es algo que la derecha es incapaz de asumir, y es algo sobre lo que, los que de verdad creemos en la política como herramienta para mejorar la sociedad, tenemos pocas dudas.
La pregunta obligada por tanto es la de qué es lo que más le conviene al país. En la situación en la que nos encontramos, máximo desempleo, debilidad económica, convulsión social, ¿qué es lo que España hoy necesita? Sea en relación al plazo que sea, el corto el medio o el largo, mi respuesta mantiene un mismo marco, necesitamos estabilidad económica, reformas estructurales y más política social, o lo que es lo mismo, necesitamos más gobierno socialista.
Para conseguirlo, una única vía que persigue simultáneamente dos metas. De un lado, exprimir al máximo la actual etapa de gobierno, seguir aprovechando la confianza que en 2008 nos dieron los ciudadanos para mantener el timón de la nave, en una dirección marcada bajo sólidos principios de libertad, justicia, igualdad y solidaridad. Se trata de compromiso y de generosidad con el país. Cuando lo sencillo podría ser dejar que en los momentos difíciles sean otros los que tengan que tomar decisiones, los socialistas asumimos nuestra responsabilidad y perseguimos garantizar que durante el máximo tiempo posible sean unas determinadas directrices las que marquen el rumbo y no otras.
De otro lado, procurar que a partir de 2012 sigan siendo esas mismas directrices las que inspiren las nuevas políticas, garantizando un futuro más justo, un futuro mejor. Para lograrlo es necesario que el país tome aire, es necesario dar tiempo a las reformas emprendidas, es necesario tomar el tiempo preciso para subir hasta una colina desde la que, con mejor perspectiva y mayor templanza, pueda verse y entenderse el largo camino recorrido.
La vía identificada implica necesariamente el agotamiento de la presente legislatura, es decir, mantener la convocatoria de elecciones generales para la primavera de 2012. Para poder seguir gobernando España, en el marco del Partido también habrá que hacer muy bien las cosas, de una forma que complementariamente y, como se ha dicho, necesariamente descarte cualquier atisbo de adelanto electoral.
Hacer bien las cosas significa poner al frente al mejor candidato, lo que sigue en importancia al disponer del mejor y más ambicioso y comprometido programa de gobierno. ¿Qué fórmula permite que se cumplan los enunciados expuestos? Un Congreso Federal Extraordinario hoy implica la discusión de alternativas programáticas ahora, lo que por definición enturbia y por tanto dificulta la acción de gobierno, justo cuando menos conviene.
La necesaria propuesta programática con la que el Partido acudirá a las próximas elecciones generales debe ser fraguada internamente, mediante una discusión sincera y compartida, alejada del más que previsible ruido que un Congreso hoy implicaría.
Las elecciones, desde mi punto de vista, culminan los ciclos políticos, a ellas se llega con el bagaje de un trabajo realizado, expresado en frutos de gobierno u oposición, y cargados de propuestas de futuro. Es ése resultado el que se somete a votación para recibir o no la confianza de la ciudadanía, y no al revés. Un Congreso determina la dirección política del partido para los próximos cuatro años y la mejor herramienta para validar o rectificar una dirección política es el resultado electoral que, un partido con vocación de gobierno como el socialista, obtiene en los comicios correspondientes.
Realizar un Congreso con inmediata anterioridad a unas elecciones promueve la confusión y la rectificación improvisada, alejada del sosiego que la definición de direcciones políticas requiere.
Entiendo por tanto que el mejor modelo para abordar lo que los socialistas tenemos estos días por delante es, en general, y en la coyuntura actual igualmente, la celebración de primarias para la elección por parte de los militantes del mejor candidato o candidata para dirigir el próximo Gobierno, la valiente y comprometida apuesta programática para las elecciones en cuya elaboración debe trabajar la totalidad del partido, y la celebración con posterioridad a las elecciones del correspondiente Congreso donde se evalúe lo hecho y se determine cómo se quiere transitar el futuro.
Lo mejor para el país es lo que sea mejor para sus ciudadanos. Los que se comprometan por y con ellos, los que miren por el bien común por encima de por el propio, esos siempre garantizarán las decisiones más justas. Los socialistas siempre hemos sido de esos, y lo seguiremos siendo.
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Unos minutos después de publicar el post Carme Chacón anunció que no presentará su candidatura para ser la próxima candidata socialista a la Presidencia del Gobierno. Un gesto generoso que la engrandece.
No hay todavía candidato oficial alguno. En caso de haber únicamente un aspirante, entiendo que éste debe ser, tal y como se entiende dentro del proceso de primarias, directamente designado como próximo candidato, como nuevo líder socialista para ganar las próximas elecciones generales.

1 Comentario
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1 junio 2011 a 9:07 pm
Primarias primero, Congresos después. « Cuestión de querer « Gnómadas
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